Agroquímicos: Ordenanza, expectativas e incertidumbre.


En la última sesión del Consejo Deliberante de 2017 se aprobó con el voto unánime de los concejales de todos los bloques la Ordenanza de Regulación del uso de Agroquímicos en el Partido de Bolívar y días después fue promulgada bajo el número 2459/17.

La ordenanza prohíbe la aplicación de agroquímicos con equipos terrestres en zonas pobladas del partido y en un perímetro de 1000 metros alrededor de las mismas. Igual criterio se aplica para escuelas rurales, viviendas rurales habitadas, entidades deportivas, cursos y cuerpos de agua y pozos de bombeo. Las aplicaciones aéreas se permiten solo a partir de los 2000 metros de distancia de los sitios mencionados anteriormente. También determina que las empresas que se dedican a la venta de agroquímicos, las de venta de equipos de aplicación y los talleres mecánicos donde se reparan estas máquinas deben establecerse en sectores específicos, alejados de las zonas densamente pobladas y fija un plazo de tiempo para que se relocalicen las ya instaladas. En otro apartado, prohíbe el tránsito en zonas urbanas de vehículos cargados con envases de agroquímicos y de los equipos de aplicación de los mismos. Finalmente, establece la obligatoriedad de la inscripción municipal de los equipo de aplicación y sus operarios; estos últimos además deberán capacitarse para obtener un carnet habilitante y deberán someterse a análisis médicos periódicos para monitorear su estado de salud. Las infracciones a la ordenanza serán penadas con clausuras, inhabilitaciones o multas según lo establezca el tribunal de faltas municipal.


A pocos días de cumplir tres meses, la ordenanza es letra muerta. No se ha hecho difusión y el grueso de la población la desconoce; dificilmente podrán respetarla y hacerla respetar. No se ha publicado la reglamentación y tampoco se aplican los artículos que no necesitan reglamentación. Las camionetas cargadas con envases de agroquímicos circulan libremente por la ciudad y en pleno espacio urbano abundan las veredas con el pasto prolijamente quemado con glifosato. Ni hablar de respetar la zona de exclusió de 1000 y 2000 metros.


Pocos días después de sancionada la ordenanza el Intendente Pisano se reunió con el presidente de la Sociedad Rural de Bolívar y al finalizar el encuentro, el dirigente ruralista mencionó en declaraciones a la prensa local haberle manifestado al intendente que la ordenanza de regulación de agroquímicos necesitaba unos “retoques” porque como está es inviable. El intendente no ha realizado ninguna manifestación pública sobre la ordenanza.


Regular el uso de los agroquímicos no es un capricho de ambientalistas trasnochados. Es una necesidad de salud pública. Inviable es el modelo agrícola egemónico, adicto a los venenos. El patrón de enfermedades y muertes en la región pampeana se ha visto fuertemente alterado en los últimos 20 años en consonancia con el profundo cambio en el modelo agrícola cada vez mas demandante de venenos y la evidencia científica que vincula a los agroquímicos con estos cambios es sencillamente apabullante. El gran negocio de unos pocos, porque son pocos los que realmente ganan mucho dinero, destruye el ambiente y la salud de las poblaciones. La mayor parte de los productores están cautivos de un modelo que cada vez exige mayores inversiones, brinda menores márgenes de rentabilidad y saquea los suelos. Los modelos de agricultura de bajo impacto ambiental existen, están probados en todo el mundo y en todas las escalas productivas, tienen viabilidad económica e impacto social positivo. Hacer respetar la ordenanza por parte del municipio y acatarla por parte de los productores es la oportunidad de empezar a salir de un círculo vicioso en el que la mayoría nos vemos perjudicados.

Últimas Noticias
Noticias Destacadas