Memoria, Verdad y Justicia. 30.000 razones


Entando en la semana de la Memoria, la Verdad y la Justicia, todo mi ser comienza a sentir emociones fuertes de recuerdos vividos, y cada año que pasa, se acentúa ese sentimiento, mezcla de amargo dolor y toma mayor relevancia; imagino que muchas personas al igual que yo, transitaron esa época, vivimos historias personales diferentes, tuvimos contactos diferentes, esto según el ámbito, el lugar o los distintos caminos que nos tocó transitar. Lo que si es común, son las huellas imborrables que esas vivencias dejaron. Marcarían el destino de nuestras vidas para siempre.


El ejercicio de resistencia al olvido, profundiza esos recuerdos, lo que de manera inconsciente desearíamos olvidar. Siento la necesidad de encontrar en qué punto, aunque muy superficialmente, mi historia personal, se mezcla o involucra con esa terrible y nefasta dictadura genocida, que nos tocó vivir. Desde el 75 al 81 recuerdo los tiempos de la secundaria, frente a la estación del ferrocarril, sus métodos pedagógicos absolutamente conductivos, sin tener en cuenta, la mayor parte de las veces, nuestras opiniones ni demandas, generaron en mí, una actitud de rechazo, ante las autoridades impuestas cualquiera que fuese. Cuando hice la colimba, mi temperamento revulsivo, como el de muchos jóvenes en esa época, reaccionaba con el ímpetu de nuestros juveniles años, ante un esquema vertical de poder-sumisión; actitud ésta, que se incrementó en el año 82, en el ámbito de cuarteles y regimientos.


Cumplí el servicio militar como chofer, y desde el edificio Libertad, Comando de Infantería Marina, debíamos realizar viajes, a distintos puntos dentro y fuera de la capital, llevando o trayendo oficiales y suboficiales; en varios de esos viajes, el destino quiso que conociera, la tan tristemente célebre ESMA; una serie de edificios muy altos, llenos de ventanales simétricos, la mayor parte del día cerrados, de estilo victoriano, con callejones internos serpenteantes, adoquinados, que se comunican entre sí, uno de ellos, el más imponente por su tamaño, se erguía entre los demás, dominando la escena , a todos ellos los rodeaban una serie de casetas valladas, que contorneaban y comunicaban la palaciego arquitectura con el mal gusto; sin saberlo estos edificios, más una serie de indicios relevantes, más adelante serían buscados en mi memoria e indudablemente afectarían y quedarían marcados sin poderlos borrar de mi mente.

Algunos años más tarde, estas vivencias se ordenarían, como piezas de rompecabezas, y me servirían para analizar la historia de esos años.


El llamado proceso de reorganización nacional, ocultaban un plan económico pergeñado por grupos de poder, se abrirían las puertas a las importaciones y con ello la industria nacional sería destruido y desmantelada, los establecimientos fabriles, se cerrarían por miles, en todo el país, esto debido a la entrada indiscriminada de productos extranjeros compitiendo de manera desleal con los nacionales.

La deuda externa creció, al mismo ritmo que las condiciones de vida de la clase trabajadora empeoraban. Este plan metódico conspirativo antidemocrático, contó con la complicidad y la actuación del poder judicial, del civil, y de la cúpula eclesiástica en consonancia con poderes extranjeros.


Se crearon listas negras, donde todo aquel que estaba en disidencia con esta dictadura nefasta, era perseguido, censurado y encarcelado, así toda posible expresión distinta era acallada. Durante la noche, o a veces de día, las grandes ciudades se convirtieron en zonas liberadas donde operaban grupos de tareas con total libertad de acción, llevándose los mejores sueños de libertad y democracia, y con ellos la ilusión y la esperanza. La escuelita de las Américas funcionaba destinando su doctrina de sangre y muerte.


Al mismo tiempo se veían escenas patéticas de muy mal gusto, que mezclaban lujosos vestidos y joyas con gestos adustos y charreteras, generando las condiciones necesarias para ocultar el terrorismo de estado. Una sociedad convulsionada , llena de conflictos y protestas sociales, abatida por el miedo, el mediático inventando una realidad diferente aparente, donde el lujo y la ostentación de un sector, se daba la mano con el verde oliva, los cócteles lujosos nocturnos con el metálico el bronce. La dantesca escena de increíble contraste, mientras Bach o


Beethoven sonaban en las fiestas, el rabioso tamboril tocaba la danza de la sangre, el sudor, el miedo y la muerte.

Aún hoy vemos como algunos medios nacionales, como lo hacían en aquellas épocas, funcionaban para un favorecido minúsculo sector como un colchón suave donde amortiguar sus fechorías y para otros como una ácida lluvia capaz de generar realidades adulteradas creando conciencia complaciente.


Es importante establecer los motivos que impulsaron a toda una generación a revelarse y desear un mundo mejor.

En tales circunstancias, equivocados o no, tomando distintos caminos buena parte de la juventud universitaria, y aún en algunos casos desde la secundaria, comenzaron su heroica lucha de resistencia, así como también artistas, cantantes religiosos comprometidos con tareas sociales, periodistas, gremialistas, en definitiva todo ciudadano comprometido con las luchas reivindicatorias sociales y populares.


A veces siento las voces serenas de 30.000 almas susurrantes, que me marcan el camino, me indican cómo proceder, como antaño lo fuera la Cruz del Sur para los navegantes nocturnos, las voces compañeras me guían y muestran caminos justos, donde una sociedad diferente es posible, más equitativa, en paz, con igualdad, salud, educación, inclusión, más y mejores oportunidades de trabajo. Sus voces incursionaron mi ser y descubrieron caminos de secreto tránsito.


Aún veo el rostro hermoso del pasado 16 de Marzo de Adriana, que con una amplia sonrisa de juvenil madurez en su alocución nos decía , que había vuelto a nacer ese día de Diciembre del 2017, cuando las queridas abuelas le comunicaron que era la nieta recuperada número 126, sus ojos brillantes de color azabache , emocionados, acompañaban con voz serena el descubrimiento de una placa en honor a Violeta Ortolani, con emoción nos decía a los allí presentes , que ahora tenía una familia grande que seguía descubriendo, interpreto yo, en mi humilde concepción, que se refería a toda esta gran familia que compone el campo popular y nacional, no solo a la de sangre.


Hoy es momento de recuerdo por nuestros compañeros desaparecidos, sus voces de rostro sangriento, sereno, me guían y me permiten establecer estructuras basales de un sendero ya no más dubitativo. Ellos y su melodiosa voz, están presentes, no tengo dudas, por que los escucho, y les debo gran parte de lo quien soy, tampoco me cabe ninguna duda, de que hoy están presentes en el lugar y lo seguirán estando por el resto de nuestras vidas y el de las futuras generaciones que habitan nuestro suelo, creo que hoy más que nunca tengo 30.000 razones para decir, GRACIAS!!.


Foto: patra garcía

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