Muertes, finales con principio. La derecha no aprendió.


Sólo para los suicidas la muerte es un final deseado. Los que se levantan por la mañana para ir a trabajar, no quieren morir, buscan vivir, o sobrevivir, y esperan que la sociedad a la que pertenecen, se los permita, a ellos y a sus familias. Cuando el Estado, natural organizador de la sociedad, se dedica a buscar cuadernos Gloria, y bóvedas, a mandar "anarquistas" a destruir la cultura y los reclamos, a buscar las mejores fórmulas que aseguren más a los que más tienen, sacándoles a niños, ancianos y discapacitados la posibilidad de vivir con dignidad,cuando deja de pensar cómo generar más y mejor trabajo, cuando dedica energía a "limpiar" de familias sin techo , vendedores y artistas, las calles los puentes, veredas y parques, cuando encarcela a mansalva, cuando habla de "dinamitar" empresas,entre otras tantas cosas, es el Estado el que empieza a decidir que no sólo para los suicidas la muerte sea el final absoluto. Hoy volaron en pedazos una docente, y un auxiliar.

Todos los días nos abofetea una muerte, que se cobra el Estado, todos los días hay alguien asesinado por el Estado, directa o indirectamente. Se ha instalado el caos, y comienza a instalarse el terror.

Nos han desorganizado la vida, y las reacciones de los pueblos no siempre pueden dimensionarse a futuro, en su total magnitud. Nadie quiere ser "asesinado", nadie elegiría ese final para sí o para los que ama.

Ninguna de estas muertes, la de los gendarmes de Santiago del Estero, la de Santiago Maldonado, la de Nahuel, la de los 44 tripulantes del submarino, las de los que han muerto de frío, la del niño electrodependiente, ni las de la docente y el portero, ni las de muchos que ignoramos, o no recordamos, son finales absolutos. Quedan todas y cada una de sus cicatrices en la sociedad, y empiezan a doler, a punzar, a enojar.

Hasta el globo medio desinflado, cuando es presionado demasiado, revienta. Aunque sea amarillo. El poco aire que encierra, siempre, pero siempre, buscará salir.

Esas muertes, son finales con principio. La derecha nunca lo aprendió.

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