Lo que deja el 2018 y lo que viene en 2019


Para comenzar es interesante comprender que hay múltiples aristas desde la que se puede analizar la realidad regional. Sólo se tomará el cambio en las coyunturas electorales del continente a modo de introducción para que sirva de disparador para el debate.


Inicialmente es importante remarcar que hoy se vuelve cada vez más claro que la disputa no es sólo contra el capitalismo, también lo es contra el colonialismo y contra el patriarcado. Son las 3 columnas del imperialismo que operan de manera articulada y en simultáneo en la mayoría de las formas de opresión actual. Son las columnas de la dominación social, cultural, económica y política.

Cabe destacar que lo vertiginosa circulación de información, producto de la masificación de las redes sociales (al menos en los grandes centros urbanos de los países), ha sido sin lugar a dudas un elemento desequilibrante en los procesos electorales vividos en los últimos tiempos.

En 2018 y sólo por mencionar algunos: Febrero –Referéndum constitucional y consulta popular en Ecuador; Marzo – Parlamentarias en Colombia; Abril – Generales en Paraguay; Mayo– Presidenciales en Venezuela y Colombia; Junio– 2da vuelta en Colombia; Julio –Generales en México; Octubre –Generales en Brasil; Noviembre –Parlamentarias en EEUU. Y falta el referéndum constitucional en Perú y las elecciones municipales en Venezuela, ambas el 9 de diciembre.

Si bien la utilización del poder corporativo de los medios de comunicación y del poder judicial no es nueva, la región vivió en este año un revés tras otro, siendo pocos los casos favorables para los pueblos de la región. La “intelectualidad progre” y algunos mandatarios le van a llamar Lawfare (Guerra Jurídica), aunque el compañero Jorge Beinstein viene hablando de ello desde hace bastante tiempo,como parte de lo que en varias oportunidades analizamos como Guerra de Cuarta Generación, donde estos 2 poderes juegan un rol fundamental en la desarticulación de procesos políticos y en el desmembramiento y descomposición de los tejidos sociales.


Breve desglose por región:

México y Centroamérica: Sin lugar a dudas (exceptuando la presencia de Trump en la Casa Blanca) las elecciones en México han sido lo más destacado. La llegada de AMLO a la presidencia de ese país después de 2 elecciones robadas es sin duda un cambio en la política bipartidista que impera desde hace más de 70 años.

Los desafíos para López Obrados serán muchos, partiendo de la base que recibe un país prácticamente en quiebra y atravesado estructuralmente por narcotráfico en todos sus poderes. No sólo ello, sino que viene de más de 30 años de políticas neoliberales que descuartizaron a la nación azteca.

Algunos datos interesantes: Les representantes de las 68 comunidades indígenas del país le otorgaron a AMLO el bastón de mando en un gesto de confianza y esperanza en que realmente les escuche; Dio marcha atrás con la reforma educativa que se impulsaba desde el PRI; Aseguró que no permitirá el fraking y los transgénicos mientras esté en el ejecutivo; sostuvo que México volverá a la política de no injerencia en los asuntos de otros países (Muestra de ello fue que Maduro, Díaz Canel, Evo, o representantes de Corea del Norte estuvieran presentes en su asunción); Todo indicaría que alrededor de 3 mil médicos cubanos (expulsados del Brasil de Bolsonaro) irán a replicar el plan Más Médicos implementado por el PT en el país carioca; ya creó una comisión inevestigadora para llevar justicia a les familiares de les 43 normalistas de Ayotzinapa; o según sostuvo a el diario La Jornada, la actualización del NAFTA no contemplará la reforma energética que entregaba casi en su totalidad los hidrocarburos del país.

El otro elemento del norte es sin dudas EEUU. La llegada de Trump no sólo es un peligro contra sus propios pobladores (por la desregulación del estado que está implementando), sino fundamentalmente para el continente. La Guerra Comercial con China y la Unión Europea, los constantes cruces con Rusia, el ataque permanente hacia Venezuela y Cuba, entre muchas otras que se podrían mencionar.

La tercera situación que se podría mencionar/destacar es la de les migrantes. El filósofo mexicano radicado en Argentina, Fernando Buen Abad, dice que es una atrocidad semántica llamarle “Caravana Migrante”, pero es como se impuso en la mayoría delos portales de noticias. En realidad es el éxodo masivo de centroamericanos y mexicanos que buscan un mejor pasar. Y si bien la migración en esta región del continente no es nueva, lo destacable es que en esta oportunidad miles de compatriotas se lanzaron a las rutas a pie juntes a transitar ese camino de más de 4000 km hasta la frontera con EEUU.

Lo antes mencionado no es casual, proviene de décadas de políticas neoliberales en los 3 países en cuestión: Guatemala, Honduras y El Salvador.

Si bien esos países no tienen las mismas lógicas, lo cierto es que la gran mayoría de los que migran lo hacen para escapar de la violencia sistemática del estado y/o de las Maras, o para buscar un mejor pasar económico.

Cabe destacar que los EEUU tienen gran parte de la responsabilidad de estos sucesos. Recordemos que fueron quienes promovieron y acompañaron la destitución de Mel Zelaya en Honduras 2009, con el posterior respaldo a Juan Orlando Hernández en las fraudulentas elecciones de 2017. El caso de Guatemala no mucho más alentador. Estará también en juego el poder ejecutivo en Junio al igual que en Panamá (en Mayo).

Los otros datos a destacar de la región son la llegada al gobierno de Cuba de Miguel Díaz Canel, terminando con un ciclo de presidencias de los hermanos Castro, pero no por ello con las políticas revolucionarias ni con el fin de la revolución. Ahora nuevamente agredida con la llegada de Trump a la presidencia de EEUU y los gusanos de Miami, con Marco Rubio a la cabeza, envistiendo contra la revolución.

Quienes peor la pasaron en este 2018 fueron los nicaragüenses. Ante una política errática departe del gobierno de Daniel Ortega, el imperio atacó al mejor estilo “guarimbas venezolanas” de 2014 o 2017, causando la perdida de centenares de vidas y un inmenso costo en daños materiales.

Si bien el gobierno pudo controlar la situación, ni por asomo está solucionado el problema. El gobierno norteamericano, ahora con más aliados en el continente, busca terminar de quitarse de encima todo vestigio de progresismo en la región.Fundamentalmente en Nicaragua por la osada intención de su gobierno de construir un canal interoceánico junto con los chinos.

Cono Sur: El escenario en el sur no es menos complejo. En materia electoral sin dudas la llegada de Jair Bolsonaro a la presidencia del Brasil es lo más relevante. Un fascista proyanqui que buscará desmantelar lo que supieron construir los gobiernos del PT(con Lula a la cabeza).Su victoria estuvo sostenida por la utilización de campañas por redes con noticias falsas, el gran apoyo de sectores importantes de las iglesias evangelistas y pentecostales, y por el apoyo explícito (o no) de casi toda la oligarquía brasileña.

Quizás sea imposible saber qué hubiese pasado con Lula en libertad. Lo cierto es que el PT y sus aliados confiaron en que el poder judicial dejaría al compañero en libertad, cosa que muchos analistas catalogaron categóricamente como un error grosero. Esto llevó a que la campaña comenzara tarde y costara mucho más. Sea así o no, lo cierto es que el destino del pueblo brasileño estará en cuanta resistencia callejera pueda oponer. Desde lo institucional serán prácticamente nulas las posibilidades de alguna modificación.

Qué le espera a Brasil según lo expuesto por Bolsonaro y algunos de sus ministros: Privatización es por doquier; desmantelamiento de los bloques regionales como Mercosur, Unasur, Celac; agresión directa hacia países como Venezuela, Cuba, Bolivia o Nicaragua;militarización no sólo del país, sino también de las instituciones (6 de sus ministros serán altos mandos militares); persecución política a opositores, alas comunidades disidentes; entre un sinfín de políticas que se podrían enumerar. Habrá que ver qué de todo lo que dijo en campaña sea capaz de cumplir.

Otra elección de importancia fue la colombiana. La llegada de Iván Duque, un lacayo de Uribe, posiblemente arroje por la borda todo lo que se había comenzado a hacer en el gobierno de Santos y los avances en el proceso de paz con las FARC y el ELN. Con los últimos directamente dejó de negocia.

Sólo para tener un dato del acuerdo con las FARC: El 70% del acuerdo está entre incumplimiento total y etapa mínima de implementación, con un 21% de implementación completa,y el restante 9% en etapa de implementación intermedia. La mayor parte de lo cumplido corresponde a la voluntad política de las FARC en el cumplimiento de dichos acuerdos.

Los asesinatos a líderes y lideresas sociales continúan e incluso han aumentado. Sólo desde la firma del acuerdo con las FARC, más de 150 luchadores y luchadoras han sido asesinados. La política de guerra vuelve a tomar fuerza.

Lo interesante del proceso colombiano es lo que dejó la construcción de la Colombia Humana que encabeza Gustavo Petro. Un proceso donde más de 8 millones de colombianos se pusieron al hombro la intención de una salida política a la resolución del conflicto armado y lucharon por cambiar de paradigma en las políticas llevadas a cabo por el estado.

El tercer cambio electoral fue el sucedido en Paraguay. Que si bien no se menciona demasiado, la llegada del hijo del secretario privado del dictador Stroessner a la presidencia no representa nada bueno para el pueblo de ese país hermano. La política neoliberal, la concentración de tierra, la precarización laboral, la explotación y demás males populares seguirán vigentes en esa nación.

El Chile de Sebastián Piñeira no es muy diferente a su anterior gestión: represión y asesinato a miembros de las comunidades originarias, represión a los estudiantes, implementación de políticas neoliberales a ultranza. Un programa potenciado por los cambios regionales.

En Ecuador la traición de Lenin Moreno sigue blindada por la prensa corporativa controlada por la burguesía de ese país. Entre sus políticas, no sólo empeoró la situación económica del país, sino que deterioró la vida institucional del país: echó a 2 vicepresidentes en menos de 2 años, descabezó la Corte Constitucional y suspendió su funcionamiento por tiempo indefinido, Intervino en el Consejo Nacional Electoral, elevó un pedido de captura para Rafael Correa, intervino el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, Designó funcionarios del más alto nivel –nada menos que el Contralor General del Estado y el Superintendente de Bancos- soslayando la previsión constitucional que exige que para tal designación se requiere de la aprobación de la Asamblea Nacional, abandonó Unasur, cercó a Julian Assange en la embajada de Londres, y está por reactivar la base gringa de Manta. Un cipayo de alto vuelo.

Los gobiernos que aún resisten son: El de Venezuela, en medio de una guerra multidireccional (económica, diplomática, financiera y paramilitar), con un bloqueo impuesto por EEUU muy similar al impuesto a Cuba, sanciones económicas, mentiras descarnadas en la prensa internacional y local, entre muchos otros asedios.

Sin embargo la Revolución Bolivariana que encabeza Nicolás Maduro sigue resistiendo. Ese pueblo heroico está soportando infinidad de situaciones y así y todo no secansa de luchar por seguir con las transformaciones que iniciara Chávez en 1998. De hecho se cumplieron 20 años desde la primera victoria del comandante Chávez.

Sin lugar a dudas la inteligente política de alianzas implementada por el gobierno revolucionario ayudó a apaciguar la bestialidad imperial. Jugadores como China, Rusia, Turquía, los países OPEP (productores de petróleo), además de los lazos regionales con Cuba, Bolivia, Nicaragua, etc.

El otro proceso que perdura es el de Bolivia. El binomio Evo Morales Ayma y Álvaro García Linera fueron recientemente aceptados para competir en las primarias de 2019 y en las elecciones generales de ese mismo año.

Ahora no sólo será la derecha rancia de ese país quien ataque al país andino, todos los presidentes vecinos son hostiles a su gobierno: la Argentina de Macri, elBrasil de Bolsonaro, el Chile de Piñeira, el Paraguay de Abdo Benítez y el Perúde Vizcarra. Habrá que ver si el pueblo boliviano no comete el mismo error que se cometió en otros países y se dispara a sí mismo en el pié. Dependerá también de la inteligencia con la que juegue esta partida el gobierno de Evo y Álvaro.

En cuanto a 2019,los procesos electorales que se abren son varios y si bien el argentino es el más relevante por peso específico en la región, lo que suceda en Bolivia,Uruguay, El Salvador, Guatemala, Ecuador, Panamá y Belice también será importante.

Como se puede observar el panorama en términos de gobiernos no es muy alentador en este fin de 2018. Los desafíos para el 2019 son importantes por ello. Fundamentalmente en Argentina, la cual podría dar una bocanada de aire fresco a los hostigamientos hacia los gobiernos populares que siguen resistiendo y en Bolivia que permitiría la continuidad de un gobierno revolucionario.

Lo importante, pese a este escenario adverso, es que los pueblos del continente siguen resistiendo.De manera desordenada y fragmentada en algunos casos, pero continúan luchando.Como sostenía Linera en su participación en el Foro organizado por CLACSO: “Soy un convencido de que esto se va a agotar, de que en vez de vivir una larga noche neoliberal, hemos de vivir una corta noche de verano neoliberal y ahí es donde nos toca a nosotros reconocer lo que hicimos bien, reconocer lo que hicimos mal y prepararnos. La izquierda tiene que volverse a preparar para tomar el poder en los siguientes años en el continente.”


*Periodista, redactor de Revista Trinchera, Productor General de La Marea (FM 90.5 Radio Futura), Conductor de Marcha de Gigantes (AM1390 Radio Universidad) y colaborador de Agencia Timón y otros portales.

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