Los payasos estaban aburridos



Como una vieja caravana de leones hambrientos, malabaristas, y hombres bala, que llega a un lejano pueblo, los payasos del circo mediático de la argentina, se encontraban aburridos, con la barba dura y necesitaban acción. Ya estaban hartos de las denuncias contra Darthes, necesitaban algo nuevo. Lo de ellos es entretener al público con alguna morisqueta mientras el mago que siempre vive de franco, esconde el conejo negro dentro de la galera para hacerlo aparecer en el momento más oportuno.



Esta vez la función se alteró y el mago, que dicho sea de paso estaba de vacaciones, hizo aparecer, con un truco desgastado y que al público ya lo tiene harto, de mal humor, no un conejo, sino un anuncio económico. La sorpresa, no tan sorpresa, fue una exorbitante suba de todos los servicios públicos para el 2019, la cual rondaría el 50%. Para distraer la atención, inmediatamente el dueño del circo, hizo secuestrar cuadros y obras de arte del departamento de Cristina Fernández, y todos los medios afines, transmitían con lujos de detalle, tan importante orden judicial. Obviamente había que mirar a otro lado, no se podía amargar a los argentinos en vísperas del año nuevo con un anuncio de suba del subte, el gas, la luz y el colectivo. Y de paso, recordarles al pueblo en esa misma transmisión, que estamos así de mal por culpa de la infame década anterior, la señora dueña de los cuadros, era la principal culpable.

Otra vez la política del tero hizo su aparición, gritó en un lado y puso el huevo en otro. Nada nuevo para cerrar el año. El 50 parece un número encantador y con embrujo particular para el gobierno, ya que la inflación, se estima cerrara el 31 de diciembre en el orden del 50%. El 2019 es un año marcado por las elecciones nacionales y provinciales en todo el país como ya se sabe. ¿Será una estrategia electoral, ésta la de subir tan criminalmente todas las tarifas a tal punto que solo el gobierno lo sabe, o será un principio maquiavélico de recaudar a cualquier precio, cueste lo que cueste para cumplir con el FMI?


Volviendo a la reflexión circense, no debe sorprender al lector, si en el circo mediático, observa un peronista levantando la mano para aprobar una ley o apoyar alguna decisión del gobierno, esos serían los malabaristas, quizás algunos lo llamen traidores, pero en el círculo íntimo del circo, son los que no se caen nunca aunque les muevan el piso. Son los más cuidados, los más protegidos, ya que son la atracción principal del circo. Después están los hombres bala, esos que pasan de un lado hacia otro tan rápidamente, que cuando nos damos cuenta que están en otro lugar no podemos creerlo. Y no hay que quitarles merito a los traga sable, esos que con tal de demostrar lealtad a sus patrones, no temen quedarse sin cuerdas bocales al introducirse una espada por su garganta.


“El show debe continuar” dicen los dueños del circo. O como repetía siempre Tato Bores, habrá más “Vermut con papas fritas y Good Show”. El pueblo, ese que subestiman, se está hartando del pan y circo. Y teniendo en cuenta lo que decía el Gral. Perón: “cuando los pueblos agotan su paciencia hacen sonar el escarmiento”, no vaya a ser cosa, que en la función circense, los espectadores cambien pochoclos por piedras, le apaguen la mecha al cañón del hombre bala, y utilicen el sable para impartir justicia.

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