Argentina entró en default ambiental



Desde el día de ayer, la Argentina entró en default ambiental según los datos de la Huella Ecológica, que se encarga de medir los recursos naturales que posee el territorio y cómo se utilizan. Esta fecha se modifica año a año, ya que se basa en el consumo y en el uso que la población realiza de los bienes y servicios naturales y la capacidad de respuesta que tienen los ecosistemas para reponer los mismos. El entrar en default, para el país, significa haber agotado los recursos naturales que puede producir durante todo el año: en la Argentina se estimó para el 24 de junio, un mes antes de la fecha global que será el 28 de julio. Tras darse a conocer la noticia, diversas organizaciones ambientales hablaron de deuda ecológica.

Uno de los objetivos de esta iniciativa es generar conciencia y visibilizar acerca de la velocidad con la que se consumen los recursos del planeta día tras día. “Para nuestro país, la fecha es un mes antes que el promedio global y los datos dejan en evidencia que si todo el mundo viviera como lo hacemos en la Argentina, se necesitarían alrededor de dos planetas para abastecer los recursos naturales que sostienen nuestro sistema de producción y consumo”, explicó al respecto Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina.


A nivel global, se remarcó que se están utilizando un 75% más de recursos naturales de lo que los ecosistemas del planeta pueden regenerar en un año. Según algunos datos, la Argentina forma parte de la lista de países que aún cuentan con reserva de biocapacidad para producir recursos y proveer servicios ambientales, detrás de Brasil, Bolivia, Uruguay y Paraguay. Sumado a todo esto, debido a la destrucción ambiental a nivel global, las poblaciones de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces sufrieron una disminución promedio del 68%, llegando al 94% en lo que respecta únicamente a América Latina. Asimismo, cada año en el mundo se deforestan 10 millones de hectáreas de bosques, siendo el Gran Chaco uno de los 24 frentes de deforestación a escala global.

“La única manera de retrasar esta fecha es a través de un verdadero cambio en nuestra forma de vida. Desde el modo que consumimos y producimos los alimentos, hasta la manera en que nos movemos, cómo conseguimos nuestra energía e incluso en qué invertimos nuestro dinero. Y si bien todas las personas podemos hacer algo para demorarla, hacen falta también cambios a gran escala desde los gobiernos y el sector privado”, contó Jaramillo y agregó: “Nuestro país, por ejemplo, tiene la posibilidad de aumentar los compromisos asumidos en el Acuerdo de París. Podemos plantear un compromiso mucho más ambicioso de reducción de emisiones si buscamos enfrentar realmente el problema del cambio climático, a través de la inversión en políticas de eficiencia energética o energías renovables, en el transporte, en la construcción e incluso en los sectores agropecuario y forestal”.

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