Argentina ya está en el Mundial

La clasificación no se llegó a festejar en San Juan, pero quedó asegurada luego del triunfo de Ecuador ante Chile. El cierre ideal para un año soñado en lo deportivo.



El seleccionado argentino empató sin goles con Brasil este martes por la decimocuarta fecha de Eliminatorias Sudamericanas ante un público entrañable que lo cobijó en el colmado estadio San Juan del Bicentenario, y se clasificó al Mundial de Qatar 2022 con la posterior (45 minutos después) victoria de Ecuador ante Chile. Ya que el conjunto trasandino (la primera selección que no clasifica por el momento) y Perú (el conjunto que actualmente está en repechaje), no lo podrán alcanzar.


El símbolo de unión de este seleccionado argentino, uno de sus grandes capitales, se puso de manifiesto antes del arranque del partido cuando los 11 titulares mostraron una bandera de apoyo y respaldo a un compañero que no pudo estar en esta convocatoria como Sergio "Kun" Agüero, que se está tratando en Barcelona una afección cardíaca.


Después de eso lo que vino en el colmado estadio San Juan del Bicentenario fue un partido entre el clasificado Brasil y una Argentina que quería acceder también al mundial de Qatar, visualizando que había unos resultados previos que le facilitaban ese objetivo.


Tras la suplencia en Montevideo, con sólo 15 minutos de juego, Lionel Messi reapareció ante el Scratch. El rosarino, tal vez con menos explosión por la inactividad, igual se las ingenió para ser un problema para Fabinho, el mediocampista brasileño que jugó en lugar del suspendido Casemiro. Aunque con una intensidad alta para presionar la salida del equipo visitante, Argentina no estuvo lúcido para manejar la pelota y encontrar los espacios. En la primera mitad, la más clara la generó Rodrigo De Paul, que coronó una buena jugada colectiva con un remate que contuvo Ederson.


Brasil llegaba a San Juan con el pasaje a Qatar en el bolsillo, y sin su emblema Neymar, desafectado por una molestia muscular. Sin embargo no se trataba de un partido más. No porque en el aire flotara una sensación de revancha, sino por el peso propio de un partido que es un clásico del fútbol mundial. Sobraron los tumultos, a los que el árbitro uruguayo Andrés Cunha pareció incentivar con su estilo pasivo. Salió beneficiada la Argentina: hubo un codazo de Nicolás Otamendi sobre Raphinha que, VAR mediante, podría haber merecido la expulsión.


Para la segunda etapa, Lionel Scaloni cuidó a Lautaro Martínez y a Leandro Paredes. Ni Joaquín Correa ni Lisandro Martínez aportaron soluciones. La más clara llegó sobre el final, cuando Rodrigo De Paul encontró libre en la medialuna del área a Messi. El 10 encaró y sacó un zurdazo firme que cayó en las manos de Alisson. Era esa. Pero no se dio. “Siempre es duro jugar contra Brasil. Sabíamos que iba a ser un partido de mucho roce. Llegué con lo justo, más que nada por el ritmo. Hace mucho no juego y fue un partido de mucha intensidad. Estoy bien, sino no hubiera jugado. De a poquito voy a ir agarrando ritmo, espero terminar bien el año”, aseguró Messi, después del partido.


Argentina cerró así el año en el que volvió a gritar campeón. Ahora ya debe empezar a pensar en el 2022, el año del Mundial. Nada menos.



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