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Después del tuit de Wado, se quintuplicaron las consultas a la Asociación de Tartamudez

El ministro del Interior difundió un mensaje sobre su trastorno del habla, tras la presentación de los resultados del domingo. El 1% de la población lo sufre.




“Anoche leí en las redes muchas consultas sobre mi manera de hablar. Les comento que tengo disfluencia (o tartamudez) y todos los días trabajo para mejorar y superarme”, tuiteó el ministro del Interior, Wado de Pedro, el lunes por la tarde, a propósito de la dificultad del habla que le aqueja desde que, siendo niño, durante la última dictadura cívico–militar presenció el secuestro (y posterior desaparición) de sus padres en su casa.


La segunda parte fundamental de su mensaje vino a continuación de su testimonio, cuando dejó los datos de la Asociación Argentina de Tartamudez, para quien le interesa del tema. En menos de un día, se quintuplicaron las consultas a la institución.




“Desde ayer a la tarde hasta esta mañana tuvimos, hasta el momento, unas 50 consultas. Antes llegaban menos de 10 por día. Muchos consultan sobre un tratamiento fonoaudiológico especializado. También sobre los talleres que ofrecemos, como por ejemplo para familias, o las consultas abiertas gratuitas que realizamos por Zoom”, analiza Janice Ninoná, fonoaudióloga responsable de Comunicación de la Asociación Argentina de Tartamudez (AAT).



Se estima que el 1% de la población la sufre. Ninoná explica que su causa es multifactorial. Intervienen diversos factores como lo genético, funcionamiento y estructura del cerebro y lo ambiental: “No se habla de lo psicológico como causa, sino como una posible consecuencia para las personas con tartamudez a lo largo de su vida. Por eso la importancia de naturalizar y conocer acerca del tema”.



En la mayoría de los casos es peor el trastorno de las burlas que reciben, que el puramente biológico de cómo expresarse. Sobre todo en una sociedad que no suele tomarse el tiempo de escuchar al otro. Las personas que tartamudean saben lo que quieren decir, pero tienen dificultades para expresarlo. Pueden repetir o prolongar una palabra, una sílaba, una consonante o una vocal, o hacer pausas prolongadas mientras hablan cuando se topan con una palabra o sonido problemáticos.



Wado creció en Mercedes, rodeado de tíos y primos. Él lo contó en su perfil de Facebook: “Una vida típica de un tranquilo pueblo del interior argentino. Mientras crecía en esa ciudad donde se había criado mi mamá. A medida que pasaban los años, comencé a interesarme cada vez más por la historia de mis padres”. El nombre de su usuario en redes es wadodecorrido.

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