Educación Sexual Integral: transformaciones necesarias

Al hablar de sexualidad debe realizarse siempre desde el paradigma de la complejidad, ya que contempla la interacción de múltiples variables. A 15 años de la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) en Argentina, referentes en la temática coincidieron en que la norma implicó un "cambio de 180 grados" en el abordaje de la sexualidad en la escuela




La Organización Mundial de la Salud (OMS), nos plantea que “la sexualidad es un aspecto central del ser humano que está presente a lo largo de su vida. Abarca el sexo, las identidades y los roles de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción. Se siente y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, comportamientos, prácticas, roles y relaciones. Si bien la sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no todas ellas se experimentan o expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales”.


Queda claro, entonces, que la sexualidad no se reduce solo a su aspecto biológico, sino que su definición es mucho más amplia.


En Argentina, desde hace 15 años, la Ley Nacional Nº 26.150 de Educación Sexual Integral está en vigencia. Sus planteos van en línea con la definición de la OMS ya que contempla todos los aspectos que abarca. Está sostenida por cinco ejes básicos: reconocer la perspectiva de género, respetar la diversidad, valorar la afectividad, ejercer los derechos y cuidar el cuerpo.


Dar Educación Sexual enfocándose solo en el cuidado corporal, como sostienen los grupos de personas “anti derechos”, atenta contra el abordaje integral. La Educación Sexual Integral (ESI) aún no está implementada efectivamente en todas las instituciones educativas. En muchas de ellas, se abordan contenidos de manera parcial, acotados al aspecto biológico, el funcionamiento físico y la prevención de infecciones y embarazos.


La Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS), en la Declaración de los Derechos Sexuales de las personas, reconoce que estos son básicos, esenciales y fundamentales para lograr los más altos estándares en relación con la salud sexual de la población.


En línea con esto, los planteos de la ESI contribuyen a garantizar los derechos de las personas que se encuentran en la niñez y en la adolescencia, tales como el derecho a la identidad, la educación y la salud, entre otros.


La norma N° 26150, sancionada el 4 de octubre de 2006, reconoce el derecho a la ESI de todas las personas, desde el nivel inicial hasta el superior, en todos los establecimientos educativos. El programa trabaja sobre un concepto de sexualidad que considera los “aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos”.


Entre los objetivos que plantea la ley, se aspira a “promover actitudes responsables ante la sexualidad”, “prevenir los problemas relacionados con la salud” y “procurar igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres”.


A 15 años de la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), referentes en la temática coincidieron en que la norma implicó un "cambio de 180 grados" en el abordaje de la sexualidad en la escuela y que "abrió caminos" hacia a otros hitos del acceso a derechos, como el matrimonio igualitario y la IVE.


"La sanción de la ESI fue el inicio de un camino a construir que recuperaba reclamos de la sociedad civil y experiencias educativas aisladas, para plasmarse en el reconocimiento de un derecho que iba a llevar a la implementación de otros", dijo Celeste Adamoli, directora de Educación para los derechos Humanos, Género y ESI de la cartera educativa nacional.

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