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Historias de la vida al sur I: "Mi viejo"



Esta es la historia de mi papá, no les voy a dar el nombre, porque para mi es mi viejo, mi papá o papi.


Él tiene 73 años, pensamientos anticuados para la época que vivimos pero unos valores increíbles. Soy lo soy gracias a ellos. Me enseñó la importancia de la verdad como bandera, el trabajo como dignificante de la persona, la honestidad como carta de presentación ante cualquiera.


Él comenzó a trabajar a los nueve años, edad en la que dejó la escuela, sabe leer y escribir aunque a veces equivoque una V corta por una B larga, su escuela fue la calle, algún adulto que le enseñó un oficio y también se aprovecho, cosa que descubrió cuando siendo mayor quiso jubilarse y vio que no le habían realizado los aportes.


Papá tiene en los huesos el frío de las madrugadas, las doce o catorce horas de laburo diario, quizás por eso lo invade la artrosis.


La edad le trajo el dolor en sus manos deformadas por su enfermedad, operadas, chuecas y huesudas. La espalda doblada por el peso levantado durante años para construir sueños ajenos.


Hace unos meses con el fin de lograr una mejor calidad de vida realizamos consultas en otra ciudad, y un médico especialista le recetó un medicamento. El fin era fortalecer los huesos para luego realizar una operación en su columna.


Saben que su obra social, la que les adjudican a las personas mayores, las que trabajaron toda su vida, no lo quiso cubrir.


Adujeron que para que se le pudiera otorgar mi padre debía tener cáncer o que sus huesos se quebraran así, de la nada. Pareciera que para que PAMI cubra la medicación requerida por un paciente de setenta y tres años el hombre debe estar cerca de la muerte, no señor, mi padre tiene dolor pero respira vida, disfruta de sus nietos y bisnietos, yo me niego a aceptar eso.


Ante la negación de esa entidad concurrimos a la Dirección de Discapacidad del Municipio de Bolívar, si papi tiene CUD (Certificado Único de Discapacidad).


Ahí nos atendieron, una señora que no me interesa nombrar, propuso enviar una carta documento a PAMI para invitarlos a que le otorguen el medicamento, quince días le llevo a esta mujer redactar una carta, obviamente mi papá tuvo que enviar por correo y pagar la certificación.


Pasaron treinta días para obtener una respuesta, saben qué, fue negativa.

Como somos cinco, los hijos que tuvo este hombre, entre todos la compramos.

Pero al vivir esto, pienso en los otros viejos, los que no tienen hijos, medios, voces y se me cierra la garganta.


Redacción: Anónimo



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