“LA COLUMNA DEPORTIVA”

Hola compañerxs, en esta entrega voy a referirme a algunos de los deportes que practicaban los Pueblos Originarios ya que varios tienen una relación directa con los que se juegan hoy en día.


Por Luis Paz    (Encargado de Deportes de Nuevo Encuentro Bolívar)





Los hombres y mujeres (en su mayoría Mapuches) que habitaban el territorio argentino antes de la llegada de los españoles, poseían un completo repertorio de juegos, deportes y entretenimientos, cuyos objetivos y características generales no diferían sustancialmente de los objetivos y características de los juegos y pasatiempos importados por los colonizadores europeos. Por eso voy a comentar qué es el Palin, el deporte ancestral de los Mapuches, que aún se sigue practicando en algunas regiones del sur del país.


El pueblo mapuche tiene un rico patrimonio cultural que es desconocido por un amplio sector de la sociedad. Dentro de las tradiciones ancestrales, que pasaron de generación en generación hasta la actualidad, se encuentra el Palin, el deporte originario que se juega con bastones principalmente de madera (wiño) y una pequeña pelota de madera recubierta de cuero (pali).


Es una actividad tradicional mapuche con fines religiosos o deportivos que guarda cierta semejanza con el juego español de la chueca y es un antecedente del deporte internacional hockey sobre césped, creado en el siglo XIX. En algunos casos, cuando entre comunidades mapuches había que resolver un conflicto y no se llegaba a un acuerdo entre las partes a través de conversaciones, se resolvía jugando un partido de palín y la comunidad ganadora tenía el derecho sobre la otra. Si bien tiene ciertas similitudes con el hockey, la realidad es que se trata de un juego que tiene siglos de existencia.






Se practica en una cancha (paliwe) rectangular, dividida en dos partes iguales. En el centro tiene un pequeño hoyo (zuñil), donde se coloca la pelota y se la disputan los capitanes de cada equipo (logko palife) en el saque. El juego se desarrolla en una cancha de dimensión adecuada a la cantidad de participantes por lo que podía variar, pero siempre cada equipo estaba formado por un número impar de jugadores que pueden ser de 7 en adelante.


Cada jugador tiene un espacio delimitado por el cual se puede mover: los delanteros (xipalfe) en el campo contrario y los defensores en el propio. Los logko palife son los únicos que pueden jugar con total libertad por toda la cancha. Comenzado el juego, los jugadores disputan la tenencia de la bocha tratando de pasarla por la línea final de la cancha que ha sido previamente marcada, para anotar un punto, raya ó gol. Es gol cuando la pelota cruza la línea de fondo (xipalwe), mientras que si se va por el lateral (kaxilwe), se vuelve a sacar del medio. Según algunas versiones el partido se dividirá en dos períodos de 35 minutos cada uno, con un intervalo entre ambos de 7’. Otra es que hay que tener una diferencia de 3 goles para ganar, pero el conteo indicaba que si un equipo iba 2 a 0 y el contrincante anotaba un gol, se le restaba al rival que pasaba a tener solamente 1 gol a favor. Con esta última versión los partidos se hacían interminables ya que no había tiempo final de juego.


El juego del palin es un rasgo de identidad fundamental de las comunidades originarias ya que ponen en relieve la cosmovisón, la organización social, el respeto por el oponente, la integración, la inclusión. Cada uno de estos elementos es sumamente importante para la resignificación de la cultura mapuche y su puesta en práctica también en el ámbito escolar.


El Palín, como dijimos anteriormente tiene muchas similitudes con el Hockey sobre césped actual y por eso es que de acuerdo a mi forma de ver ha sido la base sobre la que se creó el hockey






Anécdota sobre el hockey en Bolívar:


Es algo personal, pero me gusta contarlo para mostrar cómo fueron los comienzos del hockey en Bolívar. En el año 1999 una de mis hijas empezó a practicar hockey de manera amateur ya que se había formado un grupo de chicas que estaban siendo dirigidas por Bettina Garayalde, quien les daba nociones de ese deporte, pero al no tener cancha entrenaban en el Parque. Cómo lo hacían con pocos medios y casi sin lugar, empecé a averiguar en CABA (yo trabajaba allí durante la semana) la forma de conseguir traer acá algún profe que las pudiera ayudar y así tener más conocimientos de ese deporte. Es así que logro contactarme con la Asociación Metropolitana de Hockey y paso personalmente para ver si había posibilidades de traer a Bolívar una especie de Clinics para así mejorar el juego del grupo que estaba practicando. Me reciben de lo mejor y logro la promesa de que podían venir durante un domingo a la mañana y desarrollar el Clinics durante el día. En esos momentos no se puede reunir en Bolívar el número de jugadorxs necesarios y pasamos ya al año próximo, con la variante que Bettina Garayalde había dejado de ser la profe y el grupo seguía ahora en el club Independiente bajo la dirección de Juan Amado. Entonces en Mayo del 2000 logro que vinieran desde CABA, Rafael Montagnaro, ex-preparador de arqueros de la selección nacional de ockey y director técnico de las inferiores de hockey de Velez Sarsfield, junto a un exjugador de ese club.


Es así que vinieron un domingo, y en la cancha de fútbol de Independiente dieron a la mañana y a la tarde la Primer Clínica de Hockey que se hizo en Bolívar. La anécdota es esa, sin entrar en más detalles que no vienen al caso, que yo, sin tener nada que ver con el hockey ni ser directivo del club, ni pertenecer a la Dirección de Deportes (a pesar de haber presentado proyectos para traer estos clinics que no tuvieron aceptación) pude conseguir traer a Bolívar en el año 2000, algo para que sirviera de crecimiento deportivo para los jóvenes. Acompaño dos fotos del primer equipo femenino de Hockey sobre césped que hubo en Bolívar.





Muchas gracias a todxs, nos vemos en la próxima entrega.



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