La pelota no se mancha, pero llora la despedida de Carlos Griguol



Por Gastón Peret. El fútbol es un juego de honores.

Podemos hacer un listado de quienes no lo viven así, pero es mucho más interesante tener en claro (y desde hoy recordar) a aquellos personajes futboleros que hicieron su misa deportiva en cada visita a un campo de juego.


Esta mañana, producto del ataque de nuestro último y vigente enemigo, se despidió del partido de la vida, el querido maestro Carlos Timoteo Griguol.


La triste información la dio a conocer Víctor Marchesini, allegado a la familia y con quien trabajó en el Club Gimnasia y Esgrima de La Plata: "Se nos fue Timo. Gracias por todo Viejito, imposible no tenerte presente minuto a minuto. Te voy a extrañar. QEPD", escribió en Twitter el ex futbolista.


Podríamos repasar los equipos por donde desplegó su presencia en mitad de la cancha, pero es probable que fruto de su formación en la vida y en el fútbol (como parte y arte de la vida), sus máximas enseñanzas hayan hecho presencia cuando se calzó el overol de entrenador.


En este rol táctico desde el otro lado de la línea de cal, Griguol utilizó hasta el cansancio, pero sin cansarse, la palabra “Trabajo” como la milagrosa acción que podía transformar una pierna de picapiedra en pierna hábil” y de “garantizar el logro de objetivos”.


Tan incorporado tenía el laburo en su estilo de juego, que los archivos periodísticos rescatan una mini entrevista que mantuvo en junio de 1999 con el periodista platense Mauricio Tallon, y que es digna de leerse mientras se escucha el canto de la tribuna trabajadora coreando “Gri-guol – Gri-guol”.


-¿Con trabajo se aprende a definir como (Gabriel) Batistuta?, pregunta el cronista.

-Por supuesto, algunos lo hacen a los 17 años y otros a los 24. El tema es saber quién se aguanta esos siete años de aprendizaje, contesta Timoteo.


-Pero hay chicos que son malos jugadores y no aprenden más..

-Debe ser porque la madre los cagó a palos para que no rompan las plantas. O porque no tienen esa manteca especial para aprender.

-¿Y cómo se consigue esa manteca?

-Muy simple, en lugar de practicar diez veces, lo hacés un millón de veces.


Hoy se fue un laburante del juego más apasionante que tenemos los argentinos. Y a pesar (y con pesar) de los buenos recuerdos de quienes lo tuvieron cerca, hay algo en que se coincide más allá de la pelota sin manchar. Y es que alguna vez, Carlos Timoteo Griguol exclamó que cuando se retirara de la cancha de la vida, quería ser, simplemente, recordado como un buen tipo.


Y así lo estamos recordando…

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