¿TEATRO PRESENCIAL O TEATRO A SECAS?




Por José María Alabart (actor, director y profesor de actuación, pertenece a la Compañía de Teatro La Barraca)



En este año y medio de pura pandemia he conversado con gente que hace teatro en Bolívar, CABA, La Plata, Chacabuco, Quito, Guadalajara, Veracruz, Madrid. Con todas hemos coincidido que el teatro es "en vivo" o no es. Además he visto, escuchado y leído a Rubén Szuchmacher, Ricardo Bartís, Raúl Serrano, Cristina Banegas, Ariane Mnouchkine, David Amitín, Arístides Vargas y otras personas ligadas al teatro quienes opinan en el mismo sentido. Dice Jorge Dubatti:"El teatro es un fenómeno volátil, de pura ocasión, algo que se deshace a medida que se realiza, algo de lo que no queda nada y de este modo se emparenta profundamente con la vida, como elemento efímero, discontinuo, que exige la proximidad del encuentro de los cuerpos en una encrucijada geográfico-temporal. Emisor y receptor frente a frente. A diferencia del cine, la plástica o la novela, el teatro exige la concurrencia de los artistas y los técnicos al acontecimiento y no acepta ser televisado ni transmitido por satélite o redes ópticas ni incluido en internet o chateado".


Algunos elencos, por diferentes motivos y necesidades muy válidas, decidieron recurrir al streaming, al zoom y a otras plataformas para transmitir sus obras. Con la Compañía La Barraca elegimos no hacerlo y dedicarnos a otros quehaceres como el estudio o el radioteatro. No somos mejores ni peores por ello, simplemente abordamos opciones diferentes tan genuinas como las demás. No tengo la verdad sobre qué hay que hacer en el teatro ni acerca de cómo hay que hacerlo, apenas algunas certidumbres preliminares que no implican "tener la precisa", es una elección estética y ética que roza lo ideológico, desde luego, como todas las acciones que toman los seres humanos. Una elección que no cercena derechos ni enjuicia acciones, sencillamente escoge otras variantes, se llama diversidad eso y es mejor que suceda, así en el teatro como en la vida.


Si nos remontamos a los orígenes tenemos que la palabra teatro sirve para denominar tanto a la actividad artística (la obra representada por actores/trices) como al edificio donde acontece el fenómeno.


El vocablo teatro deriva del griego théatron (lugar para contemplar) que a su vez proviene del término theáomai (mirar).


A raíz del cambio de fase en varias ciudades han autorizado el retorno de los espectáculos públicos en lugares cerrados con determinados protocolos a respetar. Coincidentemente algunos grupos han salido al ruedo bajo el lema: "vuelve el teatro presencial".


Podemos hablar de "teatro del absurdo", porque hay otros géneros y estilos: el grotesco, el realismo, el teatro épico, etc. Pero decir "teatro presencial" es una tautología, como decir "cine filmado" porque, como hemos visto, no hay otra forma de hacer teatro que no sea presencial.


Vale acotar que esto no es un parecer, sino una verdad incuestionable que en15000 años de vida nadie ha impugnado. Hace 25 siglos, desde Aristóteles a Pavis, pasando por Shakespeare, Stanislavski, Brecht, Chancerel, Brook, Ubersfeld y todos los nombres que se quieran agregar, que se escruta y elucida el teatro desde diferentes perspectivas pero todas las prácticas y teorías confluyen en que el teatro es momentáneo, sucede aquí y ahora. Tengo para mí que el teatro es un arte maravilloso porque acontece en todo el cuerpo, instrumento y ejecutante son lo mismo y se funden en la creación. El hecho teatral es una asamblea de cuerpos vivos en el presente del indicativo. Es su especificidad semántica, cada arte tiene la suya. El maestro Raúl Serrano estima lo siguiente: "La escultura posee el mármol o el bronce. La pintura el óleo, la témpera, la acuarela. La escritura el lenguaje. El teatro atesora al ser humano vivo, no a su imagen".


En consecuencia, vuelve el teatro! Celebremos!

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